Cómo escribir especiales de cena que vendan
Empieza por lo que hace especial al platillo esta noche: la pesca del día, la verdura de temporada, lo que tiene emocionado al chef. Una buena descripción es una línea de 8 a 15 palabras que nombra el ingrediente principal, cómo se prepara y un detalle que hace que valga la pena pedirlo: “Callo de hacha sellado, puré de elote dulce, pancetta crujiente” le gana a “Delicioso platillo de callo de hacha”.
Que la lista sea corta. De tres a seis especiales es más que suficiente para la cena; con más, dejan de sentirse especiales y empiezan a hacer lenta a la mesa. Si tienes más, divídelos en secciones como entradas, platos fuertes y postres.
Cómo ponerles precio y dónde colocar tus especiales
Pon el precio de los especiales según su costo por plato, como cualquier otra cosa del menú, y no te dé pena cobrar más por un platillo que de verdad es limitado. Quita el signo de dólar si quieres un toque más elegante: 28 se lee más tranquilo que $28.00.
Pon la hoja donde se toma la decisión: dentro del menú, en la carpeta de la cuenta, en la mesa o en el atril de la entrada. Los meseros venden mejor los especiales cuando los han probado, así que una probadita en la junta antes del servicio hace más que cualquier diseño.
Cómo mantener frescos los especiales
Cambia los especiales de la cena al ritmo que tu cocina pueda sostener: cada noche en un restaurante de autor, cada semana en la mayoría. Usa los especiales para sacar producto antes de que se eche a perder, probar platillos que piensas agregar al menú y darles a tus clientes frecuentes una razón para volver.
Ponle fecha a la hoja. Les dice a los clientes que los especiales están al día y evita que la hoja de la semana pasada regrese a alguna mesa.